Aunque la presión ocular es sólo una de las causas del glaucoma, reducir esta presión es el tratamiento más usado hoy en día. Para esto se cuenta con fármacos que disminuyen la producción de humor acuoso, incrementan su velocidad de reabsorción, y aumentan el flujo circulatorio al nervio optico, con lo que se obtiene neuroprotección. Por estas causas el tratamiento es básicamente con fármacos, siendo los procedimientos quirúrgicos para casos refractarios o complicaciones agudas.
Medicación
La presión intraocular elevada se puede tratar con colirios que disminuyen la presión del ojo. Hay varias clases de medicamentos que pueden usarse para tratar el glaucoma de ángulo cerrado, aunque la mayoría tienden a ser colinomiméticos. En el glaucoma de ángulo abierto los más comunes son los beta bloqueantes (bloqueadores), como el timolol, y los derivados de las prostaglandinas (latanoprost, travaprost). También se emplean diuréticos hiperosmóticos como el manitol en crisis hipertensivas oculares., y bloqueadores de la anhidrasa carbónica como la azetazolamida y dorzolamida..
Cirugía
Para tratar el glaucoma se usa tanto la cirugía láser como la tradicional. La trabeculoplastia láser se usa para tratar el glaucoma de ángulo abierto. Se usa argón o Nd:Y AG en el láser que se aplica a la red trabecular para estimular la apertura de los conductos y así aumentar el flujo de líquido acuoso. La iridectomía periférica láser se usa en pacientes con glaucoma de ángulo cerrado. En ella, el láser apunta al iris para hacer una obertura en él. Esto abre una nueva vía por la cual el fluido puede pasar cuando la pupila dilatada se obstruye. La cirugía convencional más usada en el glaucoma es la trabeculectomía. Con este tratamiento, se realiza una pequeña solapa en la parte escleral del tabique del ojo y una salida debajo de la solapa para quitar una parte de la red trabecular. Luego, la salida se sutura levemente y puesta en su sitio. Esto permite que los fluidos puedan salir del ojo y así aliviar la presión intraocular. También se usan varios tubos pequeños que se colocan dentro de la cámara del ojo y fuera en la parte interior de la mucosa conjuntival para permitir que el fluido pueda salir del ojo.